Gonzalo Martín, presidente de la asociación europeísta Equipo Europa.

Gonzalo Martín: «Vota siendo crítico, pero no votes enfadado»

8 de junio de 2024. Día de reflexión para las elecciones europeas. Me atiende Gonzalo Martín (23), presidente de la asociación europeísta Equipo Europa, agrupación con 4.800 integrantes de entre 14 y 29 años que tratan de acercar a los jóvenes las instituciones europeas. Es una de las principales asociaciones juveniles con vocación europea del país. Además, colabora directamente con el Parlamento Europeo a través de acciones de movilización de los jóvenes.

Gonzalo Martín me comenta que sus amigos de su pueblo, Aguilar del Campoo (Palencia), están desconectados de la Unión Europea. Él, en cambio, al igual que los miembros de Equipo Europa, está totalmente implicado. No se puede hablar de jóvenes como algo uniforme, porque queda claro que es un grupo de edad heterogéneo. Además, hace una reflexión que deberían escuchar muchos políticos: «Hay un ingrediente contradictorio que es la polarización. La polarización ayuda a que la participación incremente, pero puede ser un arma de doble filo, porque a su vez hace que la gente cada vez sienta más desapego de la política«, expone.

Sobre la polarización política, la desinformación, la participación política de los jóvenes en las elecciones europeas y sobre las causas de la desafección juvenil he hablado con este estudiante de Economía que preside una asociación que mañana, 9 de junio, realiza su particular examen final del curso.

¿Cuándo te empezaste a interesar por los asuntos europeos?

Me empecé a interesar en secundaria, porque hacíamos muchos intercambios con otros colegios, el ahora conocido como Erasmus +, pero para institutos. Hice varios viajes por la Unión Europea (UE) con el instituto, eso despertó bastante mi interés. Más tarde, encontré la página de Equipo Europa en Instagram, justo saliendo de la pandemia, y vi que colaboraba con el Parlamento Europeo (PE). Todavía no era lo que es hoy, porque ha crecido mucho en muy poco tiempo. Me apunté y lo primero que hice fue un podcast. Más adelante, entré en la junta directiva.

¿Cuáles son tus funciones como presidente de Equipo Europa?

Como presidente represento a la asociación y marcamos en términos generales las líneas de acción de la agrupación. Las decisiones en Equipo Europa se toman por la junta directiva, nada de cesarismo aquí. Soy un poco la cara visible y vamos ayudando en lo que necesitan las delegaciones territoriales de las comunidades autónomas o en proyectos concretos.

¿Cuáles son los objetivos de Equipo Europa?

El objetivo principal es el motivo fundacional, que la participación en las elecciones europeas incremente. Más allá de eso, como elecciones solo hay cada cinco años, el resto del tiempo nos dedicamos a todo lo que, desde nuestro punto de vista, ayuda a acercar la Unión Europea a la ciudadanía y a los jóvenes. Por ejemplo, un proyecto que se llama Un árbol por Europa, en el que incidimos en la sostenibilidad. O el programa de Europa en el aula, que es el que a mí me parece más importante, en el que explicamos a los chavales en los colegios cómo funciona la Unión Europea y qué oportunidades les ofrece como jóvenes. Ahora ha evolucionado a las Olimpiadas sobre la Unión Europea, en las que participan colegios, que seleccionan a cinco alumnos para que escriban un ensayo sobre un tema relacionado con la Unión Europea. Los ganadores se van de viaje para conocer las instituciones.

Distintas encuestas apuntan que los jóvenes están cada vez más implicados en las elecciones europeas de junio. ¿A qué se debe?

En las anteriores elecciones, el sector de población que más empujó para que se incrementase la participación fueron los jóvenes, al contrario de lo que se puede pensar. Hay un ingrediente contradictorio que es la polarización. La polarización ayuda a que la participación incremente, pero puede ser un arma de doble filo, porque a su vez hace que la gente cada vez sienta más desapego de la política. Nosotros, en un manifiesto que hemos lanzado en la precampaña electoral, lanzamos una frase que dice: vota siendo crítico, pero no votes enfadado. Algunas personas van a votar y el único sentimiento que les lleva a ejercer su derecho es el enfado, porque la política es cada vez más plebiscitaria.

Si nuestros políticos, cada vez que hay unas elecciones de cualquier tipo, en este caso las europeas, en vez de hablar de propuestas que van a hacer los diputados en el Parlamento Europeo, sencillamente invocan a un plebiscito sobre Pedro Sánchez o sobre la derecha; animan a la gente a votar, pero de aquella manera… A mí me parece que no debería ser el espíritu con el que lo afrontemos, porque luego perdemos cualquier tipo de criticismo hacia el que hemos votado.

Por otro lado, muchos jóvenes manifiestan que sienten a la UE como algo lejano y que no entienden bien sus funciones. ¿Por qué hay desafección política juvenil?

Para sentirte más o menos identificado, debes saber algo al respecto, saber cómo funciona, saber quién está allí. Ni siquiera en la campaña de las elecciones al Parlamento Europeo se habla de política europea o de la Unión Europea. Por otro lado, las instituciones como el PE o la Comisión Europea (CE) hacen esfuerzos ingentes por acercarse a los jóvenes a través de sus redes sociales. También, está demostrado que irse de Erasmus fomenta el europeísmo. Pero la mayoría de la gente desconoce el funcionamiento de las instituciones europeas. Los políticos nacionales no hablan de ello y los medios de comunicación nunca lo ponen en la agenda del día, solo los temas nacionales que están ocurriendo allí en Bruselas, no los temas europeos. Y esto a pesar de que en Europa se toman la mayoría de las decisiones que afectan a nuestro día a día. Además, se usa a Europa como arma arrojadiza. El relato siempre es que los méritos son del Gobierno y la culpa es de Europa y esto no ayuda a explicitar la importancia de la UE.

¿Cuáles son las principales preocupaciones de los jóvenes en España?

A los jóvenes en general creo que lo que más les preocupa es la vivienda. La vivienda es un problema. El acceso al mercado laboral también es un problema. Porque mucha gente encadena periodos interminables de prácticas. Y todo te lleva a lo mismo: la emancipación. No te puedes ir a vivir solo, no puedes pensar en un proyecto de familia… Eso es un drama para los jóvenes, pero para un país en su conjunto. También hay otras que siempre están en el círculo como el cambio climático.

¿La Unión Europea le da prioridad a estos temas?

Sí. Y por supuesto. La UE, le da cobertura y prioridad a estos temas. Pero por el diagnóstico que hemos comentado antes, los jóvenes no perciben que le den prioridad a estos temas. Se aprobó el Pacto Verde Europeo, que es un pacto de industrialización y de energías limpias. También se plantearon iniciativas sobre los alquileres de los jóvenes, sobre las prácticas remuneradas… Aunque habrá que esperar a la siguiente legislatura para que se terminen de materializar. De todas formas, algo que es importante es que la UE no tiene competencias fiscales. No puede modificar impuestos, no recauda. La fiscalidad depende de los Estados miembros. La UE puede emitir alguna recomendación o alguna directriz de si se debería ir en esta dirección o en la otra.

Has comentado que, a nivel político y a nivel de medios de comunicación, habría que aumentar como mínimo la visibilidad de las funciones de la UE; pero a nivel educativo, ¿crees que se puede hacer algo más para incentivar el voto joven?

Ahora hay una asignatura nueva sobre la UE en el instituto. Me parece una buena idea para elevar el conocimiento de la institución. Conocerla mejor también lleva a la gente a votar. Así que, implantar la asignatura europea como está implantada ahora en Madrid y creo que en alguna comunidad autónoma más, parece un primer paso fantástico. Porque la UE no se puede explicar en medio tema o en un trocito de un tema de Geografía e Historia.

¿Crees que hay alguna forma de llegar al joven desencantado con la política o hay un punto en el que también depende de ellos estar implicados?

Efectivamente, es una responsabilidad individual. Para mí lo responsable es votar y si la gente no se implica, depende de ellos. Ahora, si la gente deja de ir a votar, las consecuencias las sufrimos todos. Es preferible una sociedad en la que la gente está implicada con el 80% de la población participando en las europeas, en vez de con el 50% que va a votar. Ahora, ¿cómo se hace subir? Pues no lo sé. Las democracias son el mejor sistema que existe, pero al haber libertad de expresión, hay medias verdades o bulos que sirven para ganar votos o incluso para incentivar a los jóvenes a votar; pero lo ideal sería un voto crítico e informado. Es una contradicción para la que no tengo respuesta.